Mi amiga desde la infancia, Berta, me pidió una tarta especial para celebrar el aniversario con su pareja. Se conocieron a raíz de practicar el deporte que les apasiona y que llevan tantos años practicando: el rugby. Me hizo mucha ilusión que me lo pidiese porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Ya sabéis, siempre se dice “…a ver cuándo quedamos…siii tenemos que quedar…” pero al final el tiempo va pasando y cuando nos damos cuenta han pasado años. En fin, que gracias a la tarta, por fin nos vimos!.
A la hora de diseñarla, sólo me pidió que la tarta llevara “algo” sobre el rugby y que no fuera muy cursi (perfecto! como ya os conté, no es de mi gusto sobrecargar). Mi pinche y yo decidimos que lo perfecto sería simbolizar lo que les unió, con un pedacito de campo y un precioso y tradicional balón de rugby saliendo del interior.

